ZARAGOZA = CAOS

Llegadas estas fechas tan señaladas cómo son las Navidades, cuando menos se esperaba o mejor dicho cuando menos lo necesitaba, ocurre lo inpensable...Podemos decir que este años se trata de unas fiestas pasadas por agua. El reventón de una tubería en pleno centro de Zaragoza, además le sumamos que ha ocurrido en fin de semana y por si fuese poco vispera de Noche Buena. Días en los que la gente se lanza en busca de los últimos regalos, de últimos detalles y porque no decirlo de consumir sin control.
Hoy he cogido el coche para hacer unas compras de último momento y el caos estaba servido, Paseo Mª Agustín, Gran Vía, Plaza Paraíso y Sagasta, príncipales avenidas inundadas esta vez por los coches, a los que añadian una pincelada de color los abrigos amarillos fluorescentes de la policía local.
Por unos momentos se ha optado por dejar atrás los villancicos típicos de estas fechas y sustituírlos por el claxon de los coches que impacientes quieren llegar a encontrar un codiciado y buscado sitio en el que aparcar unas horas su coche y hacer esas compras navideñas.
Es la segundo vez que la ciudad de Zaragoza sufre un reventón en seis meses en la misma zona.
Esto conlleva la indignación de vecinos y comerciantes que pueden sufrir algunas perdidas.
¿Qué ocurre?
IRENE

Fernando dijo
No ocurre nada extraño. Toda la red de tuberías de Zaragoza se está renovando, parte porque son antiquísimas, parte porque se hicieron con el material equivocado: las de fibrocemento que son buenas para otras ciudades no sirven para la nuestra (debido a que Zaragoza está sobre suelo inestable) y todas las que se montaron en su día se están sustituyendo por fundición dúcil, un material que se dobla si el terreno cede y no rompe.
Y en los nudos de circulación del centro histórico se ha preferido no actuar hasta que no haya rotura ya que tienes la misma afección al tráfico y a los vecinos, pero con rotura no queda más remedio que actuar. Si se abriera en cualquier momento, siempre habría quien se quejaría.
Así que vamos, paciencia. No ocurre nada extraño. Era una obra que había que hacer tarde o temprano, pues ya le ha tocado el turno.
Feliz Navidad!
23 Diciembre 2006 | 10:34 PM