Llegadas estas fechas tan señaladas cómo son las Navidades, cuando menos se esperaba o mejor dicho cuando menos lo necesitaba, ocurre lo inpensable...Podemos decir que este años se trata de unas fiestas pasadas por agua. El reventón de una tubería en pleno centro de Zaragoza, además le sumamos que ha ocurrido en fin de semana y por si fuese poco vispera de Noche Buena. Días en los que la gente se lanza en busca de los últimos regalos, de últimos detalles y porque no decirlo de consumir sin control.
Hoy he cogido el coche para hacer unas compras de último momento y el caos estaba servido, Paseo Mª Agustín, Gran Vía, Plaza Paraíso y Sagasta, príncipales avenidas inundadas esta vez por los coches, a los que añadian una pincelada de color los abrigos amarillos fluorescentes de la policía local.
Por unos momentos se ha optado por dejar atrás los villancicos típicos de estas fechas y sustituírlos por el claxon de los coches que impacientes quieren llegar a encontrar un codiciado y buscado sitio en el que aparcar unas horas su coche y hacer esas compras navideñas.
Es la segundo vez que la ciudad de Zaragoza sufre un reventón en seis meses en la misma zona.
Esto conlleva la indignación de vecinos y comerciantes que pueden sufrir algunas perdidas.

¿Qué ocurre?

IRENE